Conocí a Paloma hace unos dos años. En realidad, ella siempre estuvo ahí, salvo que nunca nos habíamos presentado. Ella hoy vino a mi, para recordarme que alguna vez tuve corazón. Qué pena me dio el oír sus agudas palabras, me dijo que escuchara ese palpitar, que percibiera el ritmo de mis latidos como pasos que me guían por un destino incierto. Me incitó a sentir la forma coactiva de mi respiración en ese instante. En aquel instante!. Cabizbaja asumí que siempre hay una excepción para el nunca. Me asumí adicta a los juegos de artificio, no por viciosa sino por ambiciosa, por orgullosa y por temeraria, también por temerosa, por amorosa quizás. ¿Soñadora? pareciese ser el término menos hiriente, ¿tonta? el más ofensivo, ¿terca? el más escéptico y ¿humana? el más humano.
Hoy comprendí cuanto hacías en silencio por no hacer. Vislumbré que esa era la única forma de hacer contacto. Un rey sin castillo y sin amor, un título, un mito en sí mismo. Ella, una princesa descarriada que firme con su morral buscó infiltrarse en el mundo real, que convencida del principio solo sé que nada sé y del pienso y luego existo y si pienso es porque dudo; se aventuró en una travesía inédita, un romance ilegal, un esporádico juego de apuestas, de recordar viejos momentos, otros mundos, de antaño perdidos en la psiquis colectiva.
Entonces, en un pequeño reducto acogedor, viendo la lluvia caer, viendo tu rostro caer, viendo tu imagen caer, viendo tu juego caer...
...Nunca tan adentro que me queme, ni tan afuera que me moje...
Por eso haces uso de mi felicidad para amortizar las sombras que soslayan la tuya, cada vez más grises, no por mí, no por Paloma, no por ella, todo es por tí, o la parte que no sabes de tí, ese fragmento de hoja que arrancaste alguna vez de tu cuaderno para arrugarlo y tirarlo al basurero, para olvidarlo y creer que desaparecería. Y años después, sin querer, hurgando en una feria lo encontré. Tanto es el tiempo pasado que aún no consigo descifrar como ayudarte, y me pregunto, si la persona que firmó con su nombre y apellido esa nota, la única esperanza que abrigaba, aun estará viva.
Humana.
ResponderEliminaru.u te quiero amiga!
ResponderEliminar