9 de julio de 2010

De flores y una rosa

Existen viajes muy particulares. Es un viaje cada vez que me embarco en la maravillosa aventura de leer “El Principito”, cada palabra transforma el sentido cuando cambia la visión desde el momento en que surge la necesidad de refugiarse en este container de frases simples y sabías, cálidas y protectoras. Sí, “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. A lo largo de la vida, conocemos personas, hermanos y hermanas de esta bola de barro, poesías errantes, flores, como la rosa del principito. Entre tanta rosa, para él, sólo existe una, la única, la que doméstico a su dueño. Obviamente él, como cualquier persona que se jacta de normal, al verse atrapado por su dulce amor, intentó escaparse. Craso error. La realidad es que ella pasó a ser su necesidad y de la necesidad no se puede escapar. Asumo, que esta necesidad es el enamorarse, muy distinto al banal enamoramiento. También me incluyo dentro de esa gran masa que evita caer en las redes del amor. Pero, ¿Porqué las personas huimos de lo más lindo? Simplemente por temor, si nos equivocamos de rosa sufrimos mucho, y el dolor, el dolor se torna insoportable, el dolor es una máscara que te acompaña a todos lados, es algo que deja profundas huellas en el alma. Sin embargo, nuestro amor puede ser universal, es un concepto muy hollywoodense el amor entendido a la manera tradicional. Quiero entenderlo al modo mío, podemos amar a muchas personas, demora más tiempo hallar a nuestra media naranja, pero en el camino vas descubriendo la esencia, la verdad de nuestro destino, pero sin duda, si algo de cierto tiene la fantasía que nos vende el capitalismo fílmico y literario, es que tarde o temprano caes. Caes por el simple hecho de que entender el amar como algo sublime, como especial(porque cada persona siente y cree ser especial) surte efecto cuando en algún momento, alguien quiebra tus esquemas admisibles e inadmisibles y sucede, lo crees tu complemento. Pero ¿Será nuestra verdadera rosa? ¿Nos está esperando ella en algún lugar del universo? ¿Nos une a ella un designio ciego y azaroso, o estamos pre-destinados ya, a encontrarla algún día?
Cada día sorprende menos ver la idea tan vaga que se tiene en torno al amor, menos sorprende si no se cree en él, y es difícil culparse de ello, si estamos constantemente siendo testigos de separaciones o en el mejor de los casos relaciones evidentemente por costumbre, por conveniencia o por compañía.

Más, si sólo un instante perdiéramos toda esperanza y magia, nada nos motivaría, no creeríamos que entre la multitud, está la persona que nos acompañará de alguna forma, para siempre.

1 comentario:

  1. Sólo mi amado Huidobro puede contestarte: estamos cosidos por la misma música tendida del uno a otro. Estamos cosidos, estamos cazados de antemano. Estamos jodidos, no huyamos entonces de todo esto. Comparto plenamente tu punto amiga mía, por estas cosas te siento mi alter ego de debajo del mar :D

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Una pelusa escribió: